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De ruta por España

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Viajes en la edad de la jubilación

Es un hecho que, tal y como está ahora la vida, la juventud tiene difícil eso de viajar si no es a costa de los padres, que claro, se ven en la encrucijada de pagarles los viajes de placer a los hijos mientras ellos se quedan en casa, porque pocos pueden llegar a pagar dos de ellos. Cuando estos jóvenes consiguen ser independientes y viajar por sus propios medios, quizá se pierde un poco el placer de hacerlo en una edad donde disfrutar de acampar en el campo o hacer largos paseos a pie ya se pierde, y se prefiere hacer el viaje en buenos coches y pasar las noches en hoteles de cinco estrellas. No es que no sea una buena opción, pero desde luego, cuanto mayor se hace uno, prima más la comodidad que la aventura, esto es así.

Por eso, es bastante normal que las personas esperen a hacer grandes viajes de ocio justamente una vez que están jubilados. Si además, como aquí en España, pueden gozar de algún tipo de ayuda o subvención, pues mejor que mejor, así que no es raro ver como grupos de jubilados se lanzan a la aventura a conocer nuevos lugares, disfrutando lo que antes no pudieron disfrutar por razones económicas, laborales o familiares. La verdad, a mí me da mucha alegría verlos, aunque pienso si al final no acabaré yo así, visitando todos aquellos sitios que me interesan una vez que sea un sesentón, jeje.

Lo más curioso de esta generación viajera es que, generalmente, en estos grupos audaces de gente mayor, siempre suelen ser mayoría las jubiladas. El por qué no lo tengo muy claro, parece que cuando se van cumpliendo años, la inquietud por viajar se enciende en las mujeres y se apaga en los hombres, o quizá los segundos se acomodan en casa cuando las primeras están deseando salir de ellas ahora que pueden. Generalmente esta señoras han sido amas de casa durante gran parte de su vida, y ahora no ven el momento de soltar ese cargo y ser sólo unas viejas xxx, con muchos años encima pero con el espíritu viajero de una veinteañera… ¿Quién las puede criticar por eso?

De hecho, hay muchas de estas abuelas de espíritu errante que dejan a sus maridos en casa. Algunas lo hacen obligadas, ya cansadas de que ellos pongan excusas por todo para no hacer viajes, e incluso los echan de menos en ciertos momentos. Pero otras… ¡ah, otras lo disfrutan desde el principio hasta el fin! Por fin se liberan de todas sus ataduras del día a día, y pueden ser libre aunque sea por un tiempo limitado… De hecho, algunas se liberan tanto, que hay muchos estudios en los que se muestran que, en los viajes de la tercera edad, se producen muchas infidelidades, no te digo más.

Puede que muchos piensen que el sexo en la tercera edad es un mito, pero ya ves que están muy equivocados. Y es que se entiende muy bien: un montón de señoras mayores que van a la aventura en un viaje de placer, sin ninguna atadura y con muchas ganas de pasarlo bien… ¿no es eso suficiente para elevar la líbido de cualquiera? Ellas pueden parecer mujeres mayores, pero por dentro se sienten como jovencitas a las que toda nueva experiencia las excita, así que muchas acaban cayendo en la tentación de la infidelidad, o si no, del sexo con desconocidos. Porque oye, al fin y al cabo, ¿quién se va a enterar?

Lo malo de estas canitas al aire es que luego hay que volver a la realidad de la vida diaria, con sus rutinas, responsabilidades y falta de emociones. Pero oye, como dicen por ahí, que después te quiten lo bailao, jeje.

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